bromeando.
—¿Quieres que me vaya de mi propia casa para que viva aquí tu hermano?
Daniel frunció el ceño.
—No digas “mi casa”. Dentro de dos días seremos marido y mujer.
Patricia intervino:
—Serás su cuñada. La familia sirve para ayudarse.
Entonces Kevin, sin apartar demasiado la vista de su teléfono, añadió:
—Melissa cree que sería mejor agregar mi nombre a la escritura. Así después no cambias de opinión y nos echas.
Algo dentro de mí se congeló.
Un mes antes, Daniel me había pedido la escritura original.
Según él,