Dos días antes de casarme gané la lotería. Esa noche mi prometido quiso regalarle mi casa a su hermano

no habrá boda.

Tomé las llaves de su coche.

—Voy a recuperar mi escritura.

Intentó quitármelas.

Me aparté.

—Esta propiedad no está a tu nombre. Tu hermano no tiene derechos sobre ella.

Después señalé la puerta.

—Y los tres van a salir de mi casa.

Patricia se puso roja.

—¿Estás echando a tu futura suegra?

—Usted dejó de ser mi futura suegra hace aproximadamente treinta segundos.

Diez minutos después estaban fuera.

Daniel gritó desde el pasillo:

—Cuando te tranquilices, me llamarás.

No lo hice.

Bajé al estacionamiento.

Recuperé la escritura