los archivos que alguien creyera haber borrado.
Parte 2: Tardé 3 semanas en conseguir acceso legal a una de aquellas copias.
Cuando finalmente apareció la carpeta archivada frente a mí, tuve que leerla dos veces.
Los documentos supuestamente robados nunca habían desaparecido.
Alguien había cambiado sus nombres y los había movido a un directorio interno.
Y allí estaban también las facturas.
Decenas.
Después cientos.
Empresas con nombres distintos, pero cuentas bancarias relacionadas.
Proveedores que cobraban servicios inexistentes.
Pagos aprobados durante 3 años.
Seguí la ruta del dinero.
Todas terminaban cerca