vez.
—¿Estás lista para encontrarlos? —preguntó Tomás.
Cerré la carpeta.
—Ellos no quisieron venir aquí.
—Entonces, ¿dónde quieres verlos?
Tomé un sorbo de café.
—En un tribunal.
Pero antes de arrancar, Tomás sacó una memoria USB del bolsillo.
—Hay algo más.
La conectó a su computadora.
En la pantalla apareció un archivo de video recuperado del servidor de la casa de mi padre.
Fecha: la noche de mi arresto.
Hora: 8:52 p. m.
Renata entró al despacho.
A las 8:57 apareció Santiago con una computadora portátil.
Diez minutos