PARTE 1
—¡Mientras mi hijo viva en esta casa, yo tengo derecho a entrar cuando se me dé la gana! ¡Y si no te parece, Mariana, debiste casarte con un huérfano!
Mi suegra soltó aquellas palabras frente a mi esposo, tomó una copia de nuestras llaves y la guardó en su bolsa como si acabara de ganar una batalla.
Yo me llamo Mariana, tengo 33 años y soy maestra de primaria en Guadalajara. Mi esposo, Daniel, trabaja como ingeniero en sistemas. Llevábamos cuatro años casados y apenas ocho meses viviendo