había una condición que para mí valía más que el dinero.
Grupo Salgado publicó una declaración reconociendo que las acusaciones contra mí habían sido sustentadas con información falsa y que mi participación en el fraude nunca había existido.
Mi nombre volvió a ser mío.
Mi madre intentó verme después.
Me esperaba afuera del despacho de Tomás.
—Valeria, por favor.
Me detuve.
Ella había envejecido también.
—Yo tenía miedo —dijo.
—Yo estaba esposada.
Comenzó a llorar.
—No sabía qué hacer.
—Sí sabías.
Bajó los ojos.
—Solo elegiste no hacerlo.
No grité.