«¡Ni siquiera sabes leer!» —se rió el juez en la sala del tribunal… hasta que el conserje se puso de pie y lo puso en su lugar.

presentó además la constancia de la copia conservada por Celia antes del conflicto. La cláusula de venta no aparecía.

Montiel dejó de mirar a Adriana y empezó a escribir instrucciones en una hoja para Funes.

Entonces ella reconoció el nombre de la sociedad que figuraba al pie de la autorización.

Era la misma que había reclamado las propiedades de su padre.

Lorena pidió que se examinara esa coincidencia mediante los documentos ya aportados. No pretendía resolver otro juicio allí, pero sí esclarecer la procedencia de los antecedentes utilizados contra Celia.