impedía escuchar.
Adriana respondió sin completar los huecos con suposiciones.
—No recuerdo esas palabras.
—Eso no pude verlo.
—La máquina estaba apagada.
La honestidad de sus límites empezó a resultar más convincente que cualquier discurso preparado.
Después declaró el perito. Comparó los archivos, explicó la inserción de una imagen de firma y mostró que una página atribuida a la fecha original había sido generada posteriormente.
Aquello no identificaba por sí solo al autor, pero contradecía la explicación de que se trataba de un documento íntegro firmado durante una reunión.
Lorena