«¡Ni siquiera sabes leer!» —se rió el juez en la sala del tribunal… hasta que el conserje se puso de pie y lo puso en su lugar.

La investigación interna ya había solicitado los registros de acceso al archivo. También conservaba imágenes recientes del corredor señalado por Adriana. Mostraban al asistente de Montiel entrando con Báez después del horario de atención.

Las imágenes no revelaban el contenido de los sobres. La importancia estaba en la coincidencia con los movimientos documentales registrados después.

Báez, que hasta entonces había permanecido junto a otra mesa, pidió retirarse por un malestar.

Cárdenas no lo autorizó a llevarse ninguna carpeta.

Por primera vez en la mañana, el juez parecía medir cada palabra