«¡Ni siquiera sabes leer!» —se rió el juez en la sala del tribunal… hasta que el conserje se puso de pie y lo puso en su lugar.

la propiedad. La firma aparece idéntica, pero no está situada de la misma manera respecto al texto.

Cárdenas acercó los documentos.

El perito explicaría después la composición de las páginas. Adriana solamente había identificado la diferencia y buscado quién pudiera verificarla.

Montiel se inclinó hacia su abogado. Por primera vez parecía molesto por algo más que perder la mañana.

—Cualquiera pudo manipular una copia —dijo Funes.

—Precisamente —respondió Adriana—. Por eso revisamos también los registros de ingreso y la procedencia de cada archivo.

El juez la miró por encima de