mujer quería arruinar tu futuro. Estabas negociando la primera gran expansión nacional de tu empresa.
Preston se levantó lentamente.
—¿Qué hiciste con la carta?
—Lo que habría hecho cualquier madre para proteger a su hijo.
Por primera vez en su vida, Preston sintió vergüenza de llevar el apellido de su familia.
Aquella tarde descubrió todavía más cosas.
Naomi trabajaba como profesora en un instituto público del sur de Chicago.
Cada mañana dejaba a los niños con una vecina antes de coger el tren para ir al trabajo.
Durante una temporada