vida de total normalidad social. Ha sabido integrar su singularidad excepcional con las rutinas cotidianas de cualquier ciudadano, desde ir al supermercado hasta disfrutar de un café en la terraza.
Este equilibrio es fruto de una decisión consciente de no permitir que su físico dicte quién es él por dentro. Es un hombre que posee una calidad de vida integral porque ha sabido priorizar sus valores sobre su apariencia.
La vida cotidiana de Kevin a los 40 años de edad
Rutinas diarias en un entorno adaptado a sus necesidades
Vivir