proceso fue gestionado con una supervisión médica de alto rendimiento, asegurando que su corazón y pulmones se fortalecieran al ritmo de su estructura ósea.
La madurez corporal trajo consigo una estabilidad que Kevin agradeció. A los 40 años, se siente más cómodo que nunca en su piel, habiendo alcanzado un pico de bienestar físico óptimo que mantiene con ejercicio regular y una dieta equilibrada.
Adaptación a un mundo diseñado para medidas estándar
A lo largo de cuatro décadas, Kevin ha tenido que aprender trucos para sobrevivir en un mundo “pequeño”.