La tercera vez que aplazó nuestra boda, renuncié, vendí todo lo que me había regalado y volví al pueblo… un mes después, mi exjefe estaba recorriendo medio país buscándome

es…

Lo besé.

No quería escuchar otra vez “ahora mismo”.

No quería otra condición.

Otra fecha sin fecha.

Otra puerta cerrada.

Aquella noche nos abrazamos por última vez.

Y él no supo que era la última.

A la mañana siguiente Ethan salió antes de las siete.

Besó mi frente.

—Esta noche hablamos.

—Claro.

—En serio.

—Claro.

Me miró desconfiado.

—Nora.

Sonreí.

—Ve. Llegarás tarde.

Se fue.

Esperé diez minutos.

Después saqué la maleta.

Sobre la mesa dejé las llaves.

Nada más.

No una carta.

No una escena.

Había explicado demasiado