“Ninguna mujer ha logrado conquistar a mi hijo en siete años, y mucho menos lo hará una obrera con una niña”, me dijo su padre antes de ofrecerme dos millones de pesos.

PARTE 1

—Te ofrezco dos millones de pesos para que desaparezcas de la vida de mi hijo. Renuncia a tu trabajo, llévate a tu hija y no vuelvas a buscarlo.

El hombre de sesenta y ocho años deslizó un cheque sobre la mesa de una cafetería elegante. Frente a él estaba una mujer con las manos maltratadas por cargar varillas y mezclar cemento.

Ella miró aquella cantidad, suficiente para cambiar su vida, y después levantó los ojos.

Lo que hizo a continuación dejaría sin palabras al empresario más poderoso de