PARTE 1
—Te ofrezco dos millones de pesos para que desaparezcas de la vida de mi hijo. Renuncia a tu trabajo, llévate a tu hija y no vuelvas a buscarlo.
El hombre de sesenta y ocho años deslizó un cheque sobre la mesa de una cafetería elegante. Frente a él estaba una mujer con las manos maltratadas por cargar varillas y mezclar cemento.
Ella miró aquella cantidad, suficiente para cambiar su vida, y después levantó los ojos.
Lo que hizo a continuación dejaría sin palabras al empresario más poderoso de