y mi sobrina habían hecho algo con mi firma.
Olivia dejó el bolígrafo.
—¿Tu sobrina?
Asentí.
—Creo que mantienen una relación.
Mi amiga cerró lentamente la carpeta.
No intentó consolarme con frases vacías.
Solo dijo:
—Entonces tenemos que separar dos cuestiones. La traición personal y la protección de tus derechos. Sobre la primera, tú decidirás. Sobre la segunda, vamos a actuar con pruebas.
Agradecí aquella claridad.
Siguiendo su consejo, iniciamos las solicitudes formales de información y comuniqué por escrito la revocación de la autorización para futuras actuaciones.
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