LA CRIÉ COMO SI FUERA MI HIJA… Y CATORCE AÑOS DESPUÉS LA ENCONTRÉ BESANDO A MI MARIDO EN EL AEROPUERTO

recuerdas cuando eras pequeña y me prometiste que nunca me harías llorar?

Ella parpadeó.

—Claro.

—¿Lo decías en serio?

Soltó una risa nerviosa.

—Qué preguntas haces. Por supuesto.

Asentí.

—Bien.

Me dirigí al dormitorio y saqué una caja de recuerdos.

Dentro guardaba sus dibujos infantiles, fotografías escolares y las cartas que me escribía por el Día de la Madre.

Aunque no era su madre, cada año me preparaba una tarjeta.

En la última, escrita cuando tenía quince años, podía leerse:

«Gracias por quererme como si fuera tu hija. Cuando sea