11. El hombre que descubrió demasiado tarde lo que había perdido
A comienzos de primavera, Daniel apareció en la entrada de mi nuevo apartamento.
Yo me había mudado a un piso pequeño cerca del estudio de diseño donde acababa de empezar a trabajar a jornada completa.
Después de tantos años, recuperar aquella parte de mí resultaba extraño.
Volvía a trabajar con planos, materiales y colores.
Mis compañeros no me conocían como la esposa del director de una empresa.
Tampoco como la tía que había criado a una niña.
Para ellos