expresión se ensombreció.
—Ya no estamos juntos.
No sentí satisfacción.
Solo una vaga tristeza.
—¿Qué ocurrió?
—Al principio pensábamos que, cuando nos separáramos, todo sería diferente. Pero empezaron las discusiones. Ella estaba enfadada porque no pudimos quedarnos con el apartamento. Yo tenía problemas en el trabajo…
Se interrumpió.
—No quiero culparla. Yo tomé mis propias decisiones.
Fue la primera vez que lo escuché reconocerlo sin una excusa inmediata.
—¿Y por qué has venido?
Me miró.
Tenía los ojos enrojecidos.
—Porque me he dado cuenta de que cometí el mayor error