LA CRIÉ COMO SI FUERA MI HIJA… Y CATORCE AÑOS DESPUÉS LA ENCONTRÉ BESANDO A MI MARIDO EN EL AEROPUERTO

que nunca olvidaré quién estuvo a mi lado cuando más lo necesitaba».

Al final había dibujado una pequeña estrella.

Era la misma estrella que solía añadir a las tarjetas que me regalaba de niña.

Doblé la carta.

Me senté junto a la ventana.

Lloré durante un rato.

No porque quisiera volver atrás.

Lloré por todo lo que habíamos perdido.

Después guardé la carta en una caja.

No respondí.

Tal vez algún día podríamos hablar.

Tal vez no.

Había comprendido que perdonar no significaba necesariamente recuperar una relación.

Y que el