Me divorcié embarazada y oculté a mi hijo durante diez años… hasta que mi ex lo vio en el escenario

oscuros, limpios, demasiado parecidos a los de Alexander.

—Mamá, no estés nerviosa.

Me arrodillé frente a él y alisé una arruga inexistente en su camisa.

—Mañana es importante para ti.

Pausa.

—Y también para mí.

Noah no entendió del todo, pero asintió.

—¿Me vas a tomar fotos?

—Por supuesto.

Le acaricié el cabello.

—Voy a fotografiar el momento más importante de tu vida.

Y también el de otra persona.

Cuando Noah se durmió, abrí una caja que llevaba años guardada.

Dentro estaban mi foto de bodas y el acuerdo de