enorme gorila adulto volvió a conectar con la asustada bebé María que recordaba.
Y en 1995, María se convirtió en la joven rescatadora que se arrodilló junto a él.
El abrazo no borró lo que le había sucedido.
Pero eso conectaba el comienzo de su segunda oportunidad con la vida que había construido después.
No estaba saludando a un desconocido.
Quizás nadie pueda decir con exactitud qué recordaba el gorila.
La ciencia exige precaución.
Pero María sabía lo que ese momento significaba para ella.
Veintiocho años antes, un bebé que