PARTE FINAL / Mi hijo y yo abordamos en secreto el vuelo de mi esposo piloto para sorprenderlo… pero cuando tomó el micrófono y dijo que había “una persona muy especial” a bordo, mi hijo sonrió emocionado mientras yo sentía que algo no estaba bien…

por su papá.

Para él, Alejandro era casi un superhéroe.

Cada vez que salía uniformado de nuestra casa en Querétaro rumbo al aeropuerto, Mateo corría detrás de él.

—¿Hoy vas a volar uno grande?

—Depende de lo que tú consideres grande —respondía Alejandro riéndose.

—¿Los pasajeros saben que eres mi papá?

—Todavía no, campeón.

Por eso, cuando Alejandro comentó que tendría un vuelo corto a Monterrey un sábado y regresaría esa misma noche, se me ocurrió sorprenderlo.

Compré dos boletos sin decirle nada.

Mateo se tomó la misión muy en