esperando la recompensa prometida. Todo estalló en la noche del 15 de marzo de 1860, exactamente un año después de que Alejandro fuera entregado a Shitle en el barracón como si el destino tuviera sentido de simetría cruel. El varón irrumpió en los aposentos de la pareja con Esteban Ochoa y cuatro guardias fuertemente armados con rifles, sus rostros duros iluminados por las antorchas que llevaban.
Cristóbal, ahora de 4 meses, despertó gritando por la intrusión violenta. Creíste que no lo sabría. Rugió el viejo noble, su rostro púrpura de