internos.
Durante la reunión de evaluación, Arturo colocó la carpeta frente a él.
—Una posición de liderazgo no autoriza a humillar a nadie.
Diego intentó justificarse.
—Soy exigente.
—Exigir resultados y despreciar personas son cosas diferentes.
Esa misma tarde el comité resolvió retirarlo temporalmente de la subdirección y devolverlo a una posición sin personal a cargo mientras completaba una evaluación de liderazgo.
Cuando recibió la noticia preguntó:
—¿Esto lo ordenó Mariana?
Arturo respondió:
—La presidenta dio una sola instrucción: que usted fuera tratado exactamente igual que todos.
Diego no volvió