Cuando subí, me preguntó:
—¿Se arrepiente de algo?
Observé la ciudad detrás del vidrio.
—Sí.
—¿De qué?
—De haber pensado alguna vez que amar mucho era suficiente.
El coche comenzó a avanzar.
Durante años había creído que una buena relación podía superar cualquier diferencia.
Después comprendí algo más importante.
El amor sin respeto termina convirtiéndose en sacrificio.
Y una persona que mide el valor de su pareja por el dinero que gana, el apellido que lleva o los contactos que puede ofrecerle no está buscando amor.
Está buscando estatus.
Diego