es el lugar.
—Es exactamente el lugar —respondí—. Porque aquí fue donde descubrí que ustedes me ocultaron algo.
Su expresión cambió.
La mujer que me llamaba hija y me acariciaba el cabello cuando estaba enferma desapareció.
En su lugar apareció alguien frío, acostumbrado a que todos obedecieran sus órdenes.
—Sofía, no comprendes lo complicado que es administrar una familia como la nuestra.
Me quedé mirándola.
—¿Administrar una familia?
—Hay empresas, propiedades, fideicomisos, miles de trabajadores. Una decisión personal puede afectar muchas cosas.
—Estamos hablando de mi matrimonio, señora Victoria. No