Me casé con un millonario que jamás podría tener hijos… Tres meses después, el médico me dijo que esperaba trillizos y mi esposo apareció en el hospital

—¿Qué tiene que ver mi embarazo con ese documento?

La mujer tragó saliva.

—Nada que deba preocuparte.

—Entonces no le molestará que mi abogado lo vuelva a revisar.

Sebastián sacó su teléfono.

—Daniel, comunícate con la abogada Elena Parker. Quiero que venga al hospital.

Victoria levantó la voz.

—¡No metas abogados externos en asuntos de familia!

Sebastián respondió sin gritar:

—Tú trajiste uno.

Mi suegra retrocedió ligeramente.

Aquella fue la primera vez que comprendí que Sebastián llevaba años viviendo bajo la presión de su madre.

Y que mi embarazo acababa