Me casé con un millonario que jamás podría tener hijos… Tres meses después, el médico me dijo que esperaba trillizos y mi esposo apareció en el hospital

madre convirtió mi infertilidad en una herramienta para controlar la empresa.

Elena respondió con prudencia.

—Los documentos sugieren un posible conflicto de intereses. Todavía debemos determinar quién tomó cada decisión y si hubo irregularidades legales.

Pero para mí, la herida más profunda no era económica.

Era pensar que alguien había utilizado un asunto tan íntimo para manipular nuestras vidas.

—Ella me miró a los ojos —susurré—. Me dijo que estaba haciendo un sacrificio.

Sebastián se arrodilló frente a mí.

—Sofía, perdóname.

Lo miré sin saber qué responder.

—Tú no redactaste