madre convirtió mi infertilidad en una herramienta para controlar la empresa.
Elena respondió con prudencia.
—Los documentos sugieren un posible conflicto de intereses. Todavía debemos determinar quién tomó cada decisión y si hubo irregularidades legales.
Pero para mí, la herida más profunda no era económica.
Era pensar que alguien había utilizado un asunto tan íntimo para manipular nuestras vidas.
—Ella me miró a los ojos —susurré—. Me dijo que estaba haciendo un sacrificio.
Sebastián se arrodilló frente a mí.
—Sofía, perdóname.
Lo miré sin saber qué responder.
—Tú no redactaste