pasó casi toda la tarde sentado en el césped, dejando que Lucas le arrancara suavemente los lentes mientras Emma y Olivia intentaban ponerse de pie apoyándose en sus rodillas.
Sebastián estaba junto a la parrilla.
Llevaba un delantal ridículo que decía: Papá de tres. Necesito café.
Cuando me vio observándolo, levantó la mano y sonrió.
Me acerqué.
—¿En qué piensas? —le pregunté.
Miró hacia nuestros hijos.
Lucas reía a carcajadas.
Olivia intentaba quitarle un juguete a Emma.
Los tres tenían manchas de pastel en la ropa.
—En lo mucho que