Me casé con un millonario que jamás podría tener hijos… Tres meses después, el médico me dijo que esperaba trillizos y mi esposo apareció en el hospital

ha cambiado nuestra vida —respondió.

—¿Te arrepientes de algo?

Su sonrisa desapareció un instante.

—De haberte ocultado la incertidumbre sobre mi diagnóstico. De no haber enfrentado antes a mi madre. De permitir que tuvieras miedo de contarme que estabas embarazada.

Me tomó de la mano.

—Pero jamás me arrepentiré de haberte elegido.

Lo abracé.

—Yo tampoco.

En ese momento Lucas comenzó a llorar porque había perdido su globo.

Emma se sentó sobre el pastel.

Y Olivia derramó un vaso de jugo sobre los zapatos de su abuelo.

Sebastián soltó una