descubrir que el amor no consiste en sacrificar la verdad para mantener a alguien a nuestro lado, sino en tener el valor de enfrentarla juntos.
Y cada vez que miro aquella primera ecografía, recuerdo que los tres pequeños puntos que un día me hicieron temblar de miedo terminaron convirtiéndose en las tres razones más hermosas para sonreír.