última fotografía
Dos meses después, Hayes Group inauguró oficialmente su nueva sede.
La ceremonia fue sencilla, pero para mí significaba muchísimo.
Mi padre viajó para acompañarme.
Mi madre lloró durante el discurso inaugural.
Y Olivia me abrazó tan fuerte que casi derramó el champán sobre mi traje.
—Mírate —dijo riendo—. De empleada ignorada a directora de una sucursal.
—Todavía nos queda mucho trabajo.
—Sí, pero ahora trabajamos para alguien que sabe lo que hace.
Aquella noche, cuando todos se marcharon, me quedé sola en mi despacho.
A través de las