que esperaba.
Porque no tenía una respuesta sencilla.
Todavía recordaba al Ethan que me había sostenido la mano cuando murió mi abuela.
Al que había viajado cuatro horas para acompañarme a una entrevista importante.
Al que me había pedido matrimonio junto al lago donde nos conocimos.
Todos aquellos recuerdos seguían existiendo.
Pero también existía el hombre que me había dejado sola para atender a otra mujer.
—No sé si el amor desaparece de golpe —respondí—. Lo que sé es que ya no quiero construir mi vida contigo.
Ethan se pasó