una mano por el rostro.
—Puedo cambiar.
—Espero que lo hagas. Pero no voy a quedarme para comprobarlo.
Entonces saqué una pequeña caja de mi bolso.
Dentro estaba el anillo de compromiso.
Lo había llevado durante casi dos años.
Se lo entregué.
Ethan no quiso cogerlo.
—Emily…
—Por favor.
Finalmente aceptó la caja.
La observó durante varios segundos.
—Pensé que siempre estarías conmigo.
Sentí un nudo en la garganta.
—Yo también.
Y me marché.
7. La vida que había dejado esperando
Tres semanas después me mudé para dirigir la nueva