noche no te perdí porque Chloe necesitara ayuda. Te perdí porque tú me necesitabas y decidí no escucharte.
Lo siento.
Ethan».
Leí el mensaje dos veces.
Después cerré el correo.
No necesitaba contestar.
Había cosas que podían perdonarse sin volver a abrir la puerta.
Al día siguiente recibí un paquete.
No tenía remitente, pero supe quién lo enviaba cuando vi lo que había dentro.
Era una de aquellas copas de cristal que Ethan había encargado años atrás.
La que llevaba mis iniciales.
La misma que Chloe había sostenido en su