que necesitaban una oportunidad para recuperar su libertad.
Cada encuentro podía traer una nueva pista, pero también le mostraba cuánto sufrimiento existía detrás de aquellas puertas. Susana comprendió que el problema era mucho mayor de lo que había imaginado al principio.
Aun así, no abandonó su objetivo. Continuó buscando a Marita y, al mismo tiempo, comenzó a ayudar a otras mujeres a salir de situaciones de explotación.
Su historia dejó de ser únicamente la búsqueda desesperada de una madre y se convirtió también en una lucha pública contra la trata