el dispositivo.
—¿Por qué no acudió antes a la policía?
Thomas levantó la mirada. Sus ojos estaban llenos de cansancio.
—Porque Preston me amenazó con destruir a mi familia. Y porque, cuando intenté denunciarlo, alguien me envió fotografías de mis hijos entrando en la escuela.
Reese comprendió entonces que no estaba frente a un cobarde.
Estaba frente a un hombre al que habían obligado a elegir entre la verdad y la seguridad de sus seres queridos.
—Ya no está solo —dijo ella—. Le prometo que su familia estará protegida.
Thomas