Y entendí que esa era la verdadera victoria.
No demostrarle a David que estaba equivocado.
Sino demostrarme a mí misma que nunca había estado perdida.
Meses después supe que David había vendido varias propiedades para pagar las deudas que dejó la crisis familiar.
Megan dejó de hablar con Allison.
Y la familia Coleman tuvo que aceptar una verdad que nunca quisieron escuchar:
Nadie puede construir un legado sobre mentiras.
Una tarde, mientras cerraba el restaurante, encontré una fotografía antigua.
Era de mi boda.
Yo llevaba un vestido blanco.
David sonreía