a mi lado.
Me quedé mirándola unos segundos.
Luego la guardé.
No porque quisiera regresar.
Sino porque esa mujer de la fotografía también era parte de mí.
La mujer que amó.
La mujer que intentó.
La mujer que sobrevivió.
Cinco minutos después de firmar el divorcio, todos pensaron que yo había perdido mi matrimonio.
David pensó que había ganado su libertad.
Su familia pensó que finalmente tendría al heredero perfecto.
Pero nadie entendió lo que realmente ocurrió aquel día.
Yo no estaba huyendo.
Estaba regresando a mí misma.
Y mientras