—Creo que por eso me cuesta tanto mirar hacia otro lado.
Él miró el sobre y después volvió a guardarlo.
—No voy a insistir.
Mariana sonrió.
—Gracias.
Alejandro se levantó, pero antes de marcharse se volvió una vez más.
—Mariana, ¿puedo preguntarle otra cosa?
—Sí.
—¿Por qué trabaja como voluntaria si está tan cerca de dar a luz?
Ella se rio suavemente.
—Porque quiero seguir haciendo algo útil mientras puedo. Además, mi esposo trabaja muchas horas y yo no quiero pasar todo el día en casa pensando en lo nerviosa