cantidad considerable.
Pero no fue el dinero lo que más le dolió.
Fue comprender que alguien había aprovechado la confianza de su padre para dejarlo sin nada.
—Quiero que investiguen todo —ordenó—. Pero no quiero acusaciones públicas ni represalias. Si hay pruebas de un delito, procederemos por las vías legales.
La abogada asintió.
—Entendido.
Cuando se quedó solo, Alejandro miró una fotografía de su padre que conservaba sobre el escritorio.
Durante años había pensado que la distancia entre ellos había sido consecuencia de una discusión familiar.
Ahora descubría que alguien