que Mariana estaba siendo atendida y que, por el momento, debían esperar los resultados de los estudios.
Alejandro asintió.
—Gracias. No la molestaré.
Se sentó en una silla del pasillo.
Por primera vez, aquel hombre que había negociado contratos millonarios y enfrentado crisis empresariales sintió que no tenía absolutamente nada bajo control.
Solo podía esperar.
Y desear que la mujer que había salvado a su padre recibiera la misma oportunidad de ser salvada.
## Capítulo 6. El nacimiento
Pasaron varias horas.
Finalmente, una doctora apareció en el pasillo.
Alejandro se puso