ruedas de un coche de juguete.
Lily llevaba un vestido amarillo y sostenía un conejo de peluche.
—¡Es el señor de la pistola de agua! —gritó Oliver.
Sophie sonrió apenas.
—Se llama Lucas.
Lily me observó de arriba abajo.
—¿Eres mi papá?
La pregunta fue tan directa que me dejó sin aliento.
Me arrodillé frente a ella.
—Sí, cariño. Soy tu papá.
Lily frunció el ceño.
—Entonces, ¿por qué no venías a casa?
Miré a Sophie.
Ella no intervino.
Esperaba que respondiera yo.
—Porque los mayores cometimos errores y estuvimos