de su madre.
Mi madre se cubrió el rostro.
—¿Vas a apartarme de tu vida?
—No quiero castigarte por placer. Pero tendremos que reconstruir nuestra relación desde la verdad. Y eso solo será posible si asumes lo que hiciste.
Salí de aquella casa sin saber si algún día me perdonaría.
Sin embargo, había algo más urgente.
Yo necesitaba aprender a ser el padre que mis hijos merecían.
Capítulo 7. El verdadero precio de cuatro años
Cuando regresé a Harborview, fui directamente al estudio de Sophie.
El local estaba en una