Mi prometido construyó una autocaravana para nuestra luna de miel… pero puso a otra mujer en mi asiento y me dejó en casa

PARTE 2

Ethan se quedó inmóvil con el teléfono pegado a la oreja.

Durante unos segundos, la única voz que se escuchó en el apartamento fue la de Lily, nerviosa al otro lado de la llamada.

—¿Ethan? ¿Me estás escuchando? Hay que hablar con el taller antes de que revise las facturas.

Él miró mi maleta y se volvió hacia la ventana.

—Ahora no puedo hablar. Luego te llamo.

Colgó.

—Clara, no saques conclusiones precipitadas.

Lo observé en silencio.

Hacía cinco años que estábamos juntos. Conocía sus gestos perfectamente. Cuando