Mi prometido construyó una autocaravana para nuestra luna de miel… pero puso a otra mujer en mi asiento y me dejó en casa

miel. Le ofreciste mi asiento, cambiaste mi nombre por el suyo y utilizaste mis ahorros sin mi autorización. No necesito saber si os besasteis.

Se quedó inmóvil.

—Pero sigo amándote.

Sentí el dolor de aquella frase, aunque ya no tenía poder para hacerme regresar.

—Tal vez me ames a tu manera. Pero tu manera de amarme me estaba destruyendo.

Ethan empezó a llorar.

Nunca lo había visto así.

—Podemos empezar de nuevo. Venderé la autocaravana. Te devolveré cada euro. Nos casaremos cuando regreses.

Negué con la cabeza.

—Resolveremos lo del