meses fueron agotadores.
Aprendí procedimientos nuevos, revisé proyectos complejos y volví a sentir esa satisfacción que había olvidado: resolver un problema difícil con personas que respetaban mis opiniones.
La primera vez que dirigí una reunión de planificación, recordé una frase que Ethan me repetía:
«Trabajas demasiado. Deberías aprender a pensar más en nosotros».
Aquella mañana, cuando terminé mi presentación, el director del proyecto me felicitó.
—Excelente trabajo, Clara. Necesitamos a alguien con tu experiencia al frente de esta fase.
Sonreí.
No había renunciado a mi capacidad.
Solo había dejado que