que Wanwan sabe que estamos investigando.
Mi hermana guardó silencio.
—Li Li, hay algo que no te he contado.
Me apoyé contra la pared.
—¿Qué?
—El abogado que Wanwan me recomendó ha desaparecido. Su número ya no existe. Y ayer descubrí que faltan varios archivos originales de mi caja de seguridad.
Cerré los ojos.
Todo encajaba demasiado bien.
Wanwan había regresado precisamente cuando Gu Yan trataba de revelar el fraude.
Había conseguido acceso a documentos importantes.
Y había usado mi matrimonio para distraernos.
—Tenemos que ir a la policía —dije.