EL DÍA QUE VOLVIÓ SU PRIMER AMOR, LE PEDÍ EL DIVORCIO… SIN DECIRLE QUE ESTABA EMBARAZADAv

una herida.

Y eso también tiene valor.

Mi hijo nació una madrugada de primavera.

Lo llamé Gu An.

An, porque deseaba que su vida estuviera llena de paz.

Gu Yan me acompañó durante el parto. Me sostuvo la mano, me secó la frente y lloró cuando escuchamos el primer llanto del bebé.

Cuando la enfermera colocó a mi hijo sobre mi pecho, sentí que todos los años de tristeza se volvían pequeños frente a aquel instante.

Era diminuto.

Tenía las mejillas sonrosadas y una manita cerrada alrededor de mi dedo.